Pero el segundo nivel es más profundo: MartÃn se reencuentra con la versión de sà mismo que dejó atrás. Las notas adhesivas en el refrigerador, las facturas de servicios atrasadas pegadas con imán, y el mÃtico sofá roto que sobrevivió a tres mudanzas le recuerdan que el éxito profesional no siempre cura las heridas de la juventud.
Con la ayuda de una vela, un poco de sal y una oración, lograron calmar al espÃritu y hacer que abandonara la casa. Al final, los amigos salieron de la casa, un poco asustados pero también aliviados de haber superado la experiencia. el inquilino universitario 2 el reencuentro
Lo destapó. Era un cuadro al óleo. No era un retrato, era una representación artÃstica de los planos que él habÃa dejado en la caja. La casa imposible. Pero Elena, que estudiaba bellas artes, la habÃa pintado como si ya existiera, bañada en un sol dorado, con dos figuras diminutas sentadas en el porche. Pero el segundo nivel es más profundo: MartÃn