En San Clemente de la Niebla, existe una leyenda antigua: cada estrella en el cielo representa un recuerdo que la humanidad no puede permitirse perder. Pero algo está cambiando. El cielo empieza a apagarse, no por contaminación lumínica, sino por una extraña "ceguera selectiva" que hace que la gente olvide cosas simples: el nombre de una flor, la cara de un abuelo, o cómo se deletrea el amor.